Estoy profundamente cansado del “buen gusto” corporativo.

Esa tendencia absurda a homogeneizarlo todo con tipografías sans-serif súper amables, paletas de colores pastel inofensivas y layouts perfectamente predecibles.

Parece que las marcas tienen pánico a molestar y, al final, consiguen lo peor que le puede pasar a un negocio: convertirse en papel de pared que pasa completamente desapercibido.

Cuando destacar significa dejar de intentar encajar

Por eso me vuela la cabeza lo que hizo el estudio neoyorquino COLLINS para el 25º aniversario del festival OFFF en Barcelona.

En un mundo donde todo el mundo intenta encajar, ellos decidieron crear un sistema de identidad visual basado literalmente en la física; específicamente, en el concepto de magnetismo.

Un logotipo con presencia física

Diseñaron un logotipo brutalista, plano y rotundamente simple, compuesto por un círculo y barras horizontales.

Un sistema gráfico con una presencia física tan bestial que puede funcionar desde el pin de un ponente hasta iluminar toda la fachada del Disseny Hub de Barcelona.

  • Formas gráficas elementales.
  • Composición directa y contundente.
  • Gran capacidad de adaptación a diferentes escalas.
  • Una identidad reconocible sin necesidad de añadir decoración innecesaria.

No gradients, please

Pero lo que más me fascina de su enfoque es la absoluta valentía cromática.

Aplicaron una regla estricta:

  • Colores primarios que anclan el sistema.
  • Colores secundarios que lo amplifican.
  • Y, por favor, nada de degradados: “No gradients, please”.

En lugar de refugiarse en las combinaciones suaves y perfectamente agradables que dominan buena parte del branding contemporáneo, construyeron un universo visual fuerte, directo y deliberadamente incómodo.

Una tipografía con peso propio

Todo el sistema se articula con una tipografía customizada: OFFF Baikal.

Una tipografía capaz de transmitir simultáneamente peso y elevación, reforzando esa idea de atracción y magnetismo que atraviesa toda la identidad.

El resultado es un ecosistema visual indomable, ruidoso y en constante expansión.

El diseño estratégico no está para pedir permiso

El diseño estratégico no está para calmar las aguas ni para intentar gustarle a todo el mundo.

Está para:

  • Generar atracción.
  • Construir reconocimiento.
  • Provocar una reacción.
  • Polarizar cuando sea necesario.
  • Conectar de verdad con una audiencia.

Porque una marca que intenta no incomodar absolutamente a nadie corre el riesgo de no significar absolutamente nada.

Una marca invisible sigue siendo invisible aunque tenga buen gusto

Si el branding de tu empresa no genera un mínimo de fricción, debate o magnetismo dentro de tu sector, quizá lo que tienes no es una marca con clase.

Quizá simplemente tienes una marca invisible.

Y en el mercado actual, la invisibilidad es el camino más rápido hacia la irrelevancia.

Stefano Andreoli

CEO y Creative Director en Estudio Andreoli™. Docente en Monster Academy, HTML.it, IED Madrid y Jurado en Mediastars Festival. Pues.. un poco liado.

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