Tengo que soltar esto porque si no reviento: diseñar un logotipo pensando únicamente en cómo va a quedar impreso en una tarjeta de visita o en una papelería corporativa es, a día de hoy, una soberana pérdida de tiempo.

Las marcas ya no viven en un papel inerte; viven en pantallas, interactúan, respiran y, sobre todo, se mueven.

Si tu identidad visual no se ha pensado desde el primer segundo para el movimiento, no tienes una marca moderna: tienes un fósil digital.

El movimiento ya no es un añadido

Hace poco analizaba el rediseño de Can-Am, la mítica marca canadiense de vehículos de recreo. Lo que ha hecho la agencia Cossette con ellos es una jodida obra de arte estratégica.

En lugar de limitarse a plantar un logo rígido y cruzar los dedos, recuperaron la esencia de las icónicas rayas de competición de su primera motocicleta de carreras.

Pero no las dejaron congeladas en el tiempo: las convirtieron en un sistema de franjas dinámico y flexible que actúa como una ventana adaptable a cualquier formato.

Un sistema visual pensado para moverse

  • Recupera un elemento histórico reconocible de la marca.
  • Lo convierte en un recurso gráfico flexible.
  • Funciona en formatos horizontales, verticales y digitales.
  • Introduce sensación de velocidad sin depender únicamente del logotipo.

La tipografía también puede tener velocidad

Para rematar la jugada tipográfica, crearon una fuente a medida llamada CAN-AM Gothic Next.

Y, ojo al detalle, diseñaron dos versiones cursivas —Speed y Half Speed— basadas exactamente en el ángulo de inclinación del logotipo principal para inyectar velocidad a la voz de la marca.

Es decir: el movimiento no aparece solo cuando alguien anima el logo. Está integrado en la propia estructura visual de la identidad.

Motion design desde el día uno

El director creativo del proyecto lo resumía a la perfección: el movimiento no fue un añadido decorativo de última hora, sino el núcleo del sistema desde el día uno.

Porque las marcas, al fin y al cabo, están vivas y nacieron para moverse.

Si dejas el motion para el final, ya vas tarde

La lección para mí está clarísima.

Si cuando estás definiendo la estrategia de branding de tu negocio dejas la animación y el motion design para la fase final —“ya si eso que lo anime el diseñador web”—, vas tarde y mal.

El movimiento define:

  • El ritmo de la marca.
  • Su personalidad.
  • Su carácter.
  • La forma en la que se comporta en entornos digitales.

Si tu marca parece estática y sin alma en el entorno digital, el problema no es que a tu web le falte chispa.

El problema es que la concebiste muerta.

Tu marca estática es un cadáver visual: ¿Por qué seguimos diseñando para el siglo pasado?

Tengo que soltar esto porque si no reviento: diseñar un logotipo pensando únicamente en cómo va a quedar impreso en una tarjeta de visita o en una papelería corporativa es, a día de hoy, una soberana pérdida de tiempo.

Las marcas ya no viven en un papel inerte; viven en pantallas, interactúan, respiran y, sobre todo, se mueven.

Si tu identidad visual no se ha pensado desde el primer segundo para el movimiento, no tienes una marca moderna: tienes un fósil digital.

El movimiento ya no es un añadido

Hace poco analizaba el rediseño de Can-Am, la mítica marca canadiense de vehículos de recreo. Lo que ha hecho la agencia Cossette con ellos es una jodida obra de arte estratégica.

En lugar de limitarse a plantar un logo rígido y cruzar los dedos, recuperaron la esencia de las icónicas rayas de competición de su primera motocicleta de carreras.

Pero no las dejaron congeladas en el tiempo: las convirtieron en un sistema de franjas dinámico y flexible que actúa como una ventana adaptable a cualquier formato.

Un sistema visual pensado para moverse

  • Recupera un elemento histórico reconocible de la marca.
  • Lo convierte en un recurso gráfico flexible.
  • Funciona en formatos horizontales, verticales y digitales.
  • Introduce sensación de velocidad sin depender únicamente del logotipo.

La tipografía también puede tener velocidad

Para rematar la jugada tipográfica, crearon una fuente a medida llamada CAN-AM Gothic Next.

Y, ojo al detalle, diseñaron dos versiones cursivas —Speed y Half Speed— basadas exactamente en el ángulo de inclinación del logotipo principal para inyectar velocidad a la voz de la marca.

Es decir: el movimiento no aparece solo cuando alguien anima el logo. Está integrado en la propia estructura visual de la identidad.

Motion design desde el día uno

El director creativo del proyecto lo resumía a la perfección: el movimiento no fue un añadido decorativo de última hora, sino el núcleo del sistema desde el día uno.

Porque las marcas, al fin y al cabo, están vivas y nacieron para moverse.

Si dejas el motion para el final, ya vas tarde

La lección para mí está clarísima.

Si cuando estás definiendo la estrategia de branding de tu negocio dejas la animación y el motion design para la fase final —“ya si eso que lo anime el diseñador web”—, vas tarde y mal.

El movimiento define:

  • El ritmo de la marca.
  • Su personalidad.
  • Su carácter.
  • La forma en la que se comporta en entornos digitales.

Si tu marca parece estática y sin alma en el entorno digital, el problema no es que a tu web le falte chispa.

El problema es que la concebiste muerta.

Stefano Andreoli

CEO y Creative Director en Estudio Andreoli™. Docente en Monster Academy, HTML.it, IED Madrid y Jurado en Mediastars Festival. Pues.. un poco liado.

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