Tengo que soltar esta bofetada de realidad porque me duele ver cómo gestionamos los recursos creativos de nuestro sector.

Si analizas las identidades visuales, webs y materiales de comunicación de muchas ONGs, fundaciones benéficas y colectivos sociales, te das cuenta de que la calidad del diseño suele estar por los suelos.

Parece que si trabajas para una causa social noble tienes la obligación estética de diseñar con un Word corporativo horrible y fotos pixeladas.

Y eso no es austeridad. Es una mala decisión estratégica.

El buen diseño no es un lujo

La directora creativa neoyorquina Aki Carpenter lo denunciaba sin rodeos: resulta contradictorio que el sector no lucrativo, que realiza parte del trabajo más esencial e inspirador de nuestra sociedad, tenga a menudo un nivel estético muy inferior al de las grandes marcas comerciales.

El buen diseño de marca no es un privilegio reservado a multinacionales tecnológicas, firmas de lujo o empresas con presupuestos obscenos.

Para una organización social, puede ser una herramienta de supervivencia.

Diseñar mejor también puede ayudar a recaudar más

Una identidad visual sólida no sirve solo para “quedar bonita”.

Puede ayudar a una ONG o fundación a:

  • Transmitir profesionalidad.
  • Generar confianza inmediata.
  • Explicar mejor su misión.
  • Conectar emocionalmente con nuevos públicos.
  • Resultar más creíble ante grandes donantes y colaboradores.
  • Mejorar su capacidad de captar financiación.

Cuando una organización depende de que otras personas crean en ella, la percepción también importa.

La confianza también se diseña

Una web confusa, una identidad inconsistente o materiales visuales improvisados pueden hacer que una organización parezca menos preparada de lo que realmente está.

Y eso tiene consecuencias.

Porque un potencial donante no ve primero tus años de trabajo, tus resultados o el esfuerzo de tu equipo.

Primero ve tu marca.

El diseño social también merece ambición

Ya hemos visto proyectos capaces de demostrarlo: rebrandings de fundaciones y organizaciones sociales tratados con la misma ambición estratégica y creativa que cualquier gran cuenta comercial.

Cuando ese talento se pone al servicio de una causa, el resultado no banaliza su misión.

La amplifica.

Deja de tratar las causas sociales como proyectos de segunda

Los diseñadores también tenemos una responsabilidad sobre dónde ponemos nuestro talento.

Si decides colaborar con una organización en la que realmente crees, no debería convertirse automáticamente en el proyecto secundario que se resuelve rápido entre dos entregas importantes.

Debería recibir:

  • Estrategia.
  • Dirección de arte.
  • Criterio.
  • Producción cuidada.
  • Ambición creativa.
  • La misma exigencia que cualquier proyecto comercial.

La causa no justifica un diseño mediocre

Trabajar con pocos recursos obliga a ser más inteligente, no más descuidado.

La creatividad precisamente debería servir para conseguir más impacto con menos.

Una causa importante merece una identidad a la altura de lo que intenta conseguir.

Diseñar bien también puede cambiar cosas

Dejemos de tratar el diseño social como un encargo secundario de mi**da para que jueguen los becarios del estudio.

Si vas a trabajar para una causa en la que crees, hazlo con la misma ambición estratégica, gamberrismo y excelencia de producción que aplicarías a la marca de coches más cotizada del momento.

Porque si el trabajo que hacen importa, la forma en la que lo comunicamos también debería importar.

Stefano Andreoli

CEO y Creative Director en Estudio Andreoli™. Docente en Monster Academy, HTML.it, IED Madrid y Jurado en Mediastars Festival. Pues.. un poco liado.

Dejar un comentario

Adelia Asistente IA
Online
Adelia puede cometer errores. Por favor, considera verificar la información importante.