Hay una epidemia de agencias mediocres autodenominadas “minimalistas”.

Para ellas, el minimalismo consiste básicamente en plantar una tipografía Helvetica sobre fondo blanco, cobrar una pasta y llamarlo “diseño conceptual”.

Eso no es minimalismo. Eso es vagancia ilustrada.

El verdadero diseño reductivo es una disciplina dolorosa: consiste en desnudar un objeto hasta que lo único que quede sea su valor de uso más puro y honesto.

Reducir no es vaciar

Hace unos días me llegó al estudio el calendario diseñado por el estudio estadounidense Eertmoed Studio, de Chicago.

Su filosofía de trabajo se resume en una frase que tengo ganas de tatuarme en la frente:

“Reducir para revelar lo que importa eliminando lo que no”.

Y ahí está toda la diferencia.

Cuando el tiempo se convierte en el único protagonista

Para este calendario de edición limitada, impreso en papel de grabado Hahnemühle, decidieron eliminar cualquier elemento ornamental innecesario.

Nada de:

  • Fotografías decorativas de paisajes.
  • Recursos gráficos gratuitos.
  • Tipografías pretenciosas.
  • Degradados innecesarios.
  • Elementos que no aportan ninguna función real.

Redujeron el calendario a su mínima expresión matemática.

La estructura como lenguaje visual

El resultado es una maquetación limpia, rotunda y casi arquitectónica, donde lo único que queda visible es el propio fluir del tiempo.

La fuerza del diseño no está en lo que añade, sino en lo que decide eliminar.

Cuando desaparece el ruido, la estructura empieza a hablar.

Diseñar menos es mucho más difícil

Hacer las cosas complejas, llenas de capas, efectos y pequeños ruidos visuales es facilísimo.

Lo verdaderamente jodido es diseñar algo:

  • Limpio.
  • Rotundo.
  • Desnudo.
  • Funcional.
  • Con carácter propio.

Y conseguir que, aun así, detenga al espectador.

Simplificar no significa borrar a lo loco

Cuando un cliente te pida simplificar un diseño, no empieces simplemente a eliminar elementos.

Pregúntate primero:

  • ¿Qué es realmente esencial?
  • ¿Qué aporta valor?
  • ¿Qué puede desaparecer sin perder significado?
  • ¿Qué elemento sostiene de verdad la identidad?

El objetivo no es llegar a tener menos cosas.

El objetivo es conseguir que solo queden las cosas correctas.

Menos decoración, más honestidad

El minimalismo de verdad no consiste en dejar un diseño vacío.

Consiste en eliminar todo aquello que distrae hasta que lo esencial pueda respirar por sí solo.

Menos florituras de mi**da y más honestidad visual.

Stefano Andreoli

CEO y Creative Director en Estudio Andreoli™. Docente en Monster Academy, HTML.it, IED Madrid y Jurado en Mediastars Festival. Pues.. un poco liado.

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